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La líder, la lista y la emo

Tiempo de lectura: 3 minutos

En febrero obtuve el título de máster y, poco después, el de trainer en programación neurolingüística (PNL) en D’Arte Human and Business School, la misma escuela en la que me especialicé como coach.

Estos cursos suelen ser presenciales y reconozco que mi experiencia siempre ha sido maravillosa. Pero, a mitad de curso, ¡pum! nos cae una pandemia que corta de raíz nuestra vida cotidiana. Fue como un coitus interruptus, pero con sorpresa (agradable) posterior, que ahora pasaré a relataros.

Estudiar PNL por Zoom

El caso es que, por vez primera y para cumplir con los servicios contratados, Enrique Jurado, director y fundador de esta escuela, decidió continuar con la formación de forma virtual. Una vez concluido el curso, nos pidió que le enviáramos un vídeo relatando nuestra experiencia como alumnos de esta nueva modalidad virtual.

Fue muy honesto: tenía mucho que perder. El confinamiento hizo que muchos de sus potenciales alumnos, de pronto, empezaran a dar marcha atrás y a retirar sus matrículas. Si no detenía la avalancha, podía terminar en tragedia: estaban en juego la supervivencia de la escuela, de un proyecto de alto valor para el mundo, pero, sobre todo, del increíble equipo de profesionales que trabajaban para D’Arte.

Mi fuente de inspiración para el vídeo

Los sistemas representacionales de la PNL

Una de las cosas que se estudia en PNL es lo que denominamos “sistemas representacionales”: son formas de entender la realidad, de procesar lo que experimentamos y de interactuar con el mundo. Con esta metáfora, la PNL intenta acotar las características de tres tipos de estructuras mentales muy concretas que solemos adoptar en distintas circunstancias; de este modo podemos ser:

  • más cerebrales y racionales, fríos, impertérritos, amantes de la lógica, de la planificación y del mundo de las ideas (conocidos como digitales);
  • más emocionales y sentimentales, conectados a nuestro cuerpo y plenamente conscientes de cualquier estímulo sensorial o emocional (los kinestésicos), o
  • más viscerales, ejecutivos, dominantes y orientados a la acción (los visuales).

Una mente trilingüe

Siempre hay un sistema que predomina sobre otros; siempre hay uno con el que nos sentimos más cómodos . Pero el objetivo es llegar a dominar los tres para poder adaptarnos a los acontecimientos, para poder encarnar nuestra mejor versión cada vez que lo necesitemos, por ejemplo:

  • Si han atropellado a alguien en la calle y tenemos que socorrerle, nos conviene saber pulsar el botón del visual para que tome el control y no dejarnos secuestrar por el kinestésico que, quizás, en esos momentos, más allá de llorar y de lamentarse, no nos servirá para mucho más.
  • Sin embargo, si una persona de nuestro entorno recibe la mala noticia de que acaba de perder a un ser querido, no conviene que sigamos conectados al visual, tampoco a un digital frío y cerebral: conviene que demos paso al kinestésico, que sabrá acoger, conectar y envolver a esa persona dándole el apoyo emocional que necesita.
  • Para terminar, si necesitamos organizarnos y llevar a cabo un plan empresarial concienzudo, necesitaremos sacar nuestro lado más digital, que será el que nos permita diseñar una estrategia meditada y no ir a trompicones improvisando desordenadamente sobre la marcha.

Todos son necesarios y útiles, y el objetivo es entrenar las estructuras que más nos cuestan. Esto, que parece muy obvio, lo solemos hacer de forma intuitiva sin ser plenamente conscientes de que se produce un cambio de roles y de actitudes, que pueden ser determinantes a la hora de conseguir el resultado que buscamos.

Hay muy pocas personas que realmente se paren a decidir qué estructura (y estrategia) les conviene utilizar en un momento o en otro. Se dejan secuestrar a menudo por la misma tendencia, la más cómoda, la que más tienen practicada, y aplican una y otra vez las mismas soluciones para todo. Desgraciadamente, esto limita enormemente nuestras opciones vitales.

En definitiva, la PNL nos alienta a hacernos “trilingües”, a ampliar nuestra zona de confort, a enriquecer nuestro vocabulario, nuestras expresiones y, por tanto, a hacer que nuestra capacidad de adaptación a nuestro entorno sea mucho más elástica.

Un testimonio divertido

De modo que, esto es lo que retrato en este vídeo. Ni que decir tiene que, tanto mis compañeros como profesores, nos echamos unas buenas risas (durante bastante tiempo), y que este vídeo ha seguido circulando entre nuevos alumnos y gente del sector… Oh, my God! ¡Qué vergüencita!

Creo que es mucho más fácil entender algo si lo visualizamos y experimentamos, así que espero que con este vídeo y esta breve explicación te lleves un concepto nuevo y de valor. ¡Hala, que lo disfrutes!

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